miércoles, 13 de junio de 2012

vuela...




Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un árbol que se alzaba en medio de una inmensa llanura desértica. Un día, una ráfaga de viento arrancó de raíz el árbol, obligando al pobre pájaro volara cien millas en busca de un nuevo refugio… hasta que, al fin, llegó a un bosque de árboles cargados de fruta. Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar.

La Historia de este pájaro se está repitiendo cada día en nosotros: vivimos descubriendo nuevos horizontes, porque nos encontramos en un período de cambio constante. Cambiar cuesta: se vive apegado a las seguridades, pero es imprescindible echar el vuelo para crecer. Y eso exige de nuestra parte el firme propósito de trabajar y no conformarnos con lo que tenemos.

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