Amenazas, insultos, agresividad, furia desbordada… ¿deporte?
Al parecer, todo está permitido, todo vale… insultar a un contrincante, a un jugador de tu propio equipo. Escupir insultos racistas, machistas, hacer de quien va de negro el blanco de los insultos más generosos, amenazar, desafiar…
Lamentablemente esto también lo he visto en el estadio de fútbol. Junto con la alegría, ilusión, afición, emoción… conviven manifestaciones lamentables de falta de la más mínima (muy mínima) educación.
¿Lo que más siento? La cantidad de jóvenes y niños que, estando en medio de todo esto, llegarán a pensar que comportarse así es normal. Hay quien ha dicho que, para educar a un niño hace falta la tribu entera. No le falta razón. Qué miedo pensar en la educación que esta tribu está dando a sus niños…
Eso sí... cuanto más entretenidos estemos en estas cosas, menos lo estaremos de lo importante. ¡Pan y Circo!

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