miércoles, 1 de febrero de 2012

más compleja que sus simplificaciones






Para suerte (o desgracia) llevo unas semanas dedicadas a la formación. Han ido pasando muchos ponentes en las tres semanas que llevo encerrado y, otros muchos están por pasar. En temas muy diversos, observo una tentación, en la que también me reconozco a mí mismo: nos dejamos llevar por los extremos. 

Parece que vivimos en un mundo de dualidades donde la realidad es o buena o mala, conveniente, o no conveniente… donde sólo existe lo que es blanco, o lo que es negro, sin posibilidad de, si quiera pensar, en que puede existir el color gris, de millones de tonalidades diferentes... y eso que siempre creí que el blanco y el negro se conseguían con el resto de colores. 

Tendemos a presentar cualquier innovación, cualquier razonamiento, cualquier cuestión como riesgo o como oportunidad, como salvación o condenación, o bien como oportunidad frente al riesgo, o salvación por la posible condenación ¿no será, acaso, la vida más compleja?

Quizás necesitemos más seria y honda reflexión que clasificaciones casi exclusivamente dualistas.

¿Acaso la vida es "excluyentemente" blanca o exclusivamente negra, "excluyentemente" salvadora o condenadora?

No quisiera caer en el relativismo del todo da igual, todo es relativo, todo depende… No, y mil veces no. Pero tampoco creo que sea sana la simplificación extremista y excluyente. La vida es más compleja que las clasificaciones que tendemos.


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